Después de todo un mes levantádonos a las siete de la mañana para ir a clase, puedo decir que me alegro de que empiecen las clases en España, ¡así no somos los únicos que luchamos cada día por salir de nuestra cama!
La semana pasada ha sido la última de "descanso", ya que ahora tenemos deberes de nuestro colegio de Matemáticas, Física y Química, Biología e Historia. Hasta ahí bien, pero nos dimos cuenta de una cosa: nadie había traído calculadora. Puede sonar algo raro o tonto, pero para las docenas de cuentas de las matemáticas de Don Carlos, y las infinitas fórmulas de Doña Fátima en FyQ, necesitas una.
Entonces un amigo finlandés llamado Oliver, nos enseñó su calculadora de ciento ochenta euros, con la que puedes hasta jugar, hacer gráficas, u otras milas de cosas que puedas imaginar, pero creo que de momento me quedo con nuestras calculadoras de letras grandes de veinte euros que todo el mundo tiene en España.
El viernes Ainhoa, Pablo y yo salimos a dar una vuelta por el centro, y compré material escolar que necesitaba (¡aquí todo cuesta más caro!). Más tarde Ainhoa y yo fuimos a "Koti Pizza" para probar las pizzas finlandesas. Creo que puedo decir en nombre de Ainhoa y mío que estuvo riquísima.
El sábado pasado vi Amanecer I y Amanecer II en inglés con Iina y ella me ayudó con las tareas de las clases de finés, y el domingo nos dimos un baño en el jacuzzi y en la sauna. Fue fantástico, la sensación de tranquilidad que sientes con el agua a cuarenta grados mientras que fuera hace diez, todo eso con la relajante sauna después, no lo cambiaría por nada del mundo.
Creo que ya es hora de ir terminando de escribir por ahora, aunque la semana que viene traeré nuevas experiencias para compartir. Estad atentos también a lo que escriban mis amigos Pablo, Ainhoa y Michelle durante esta semana.
Moi moi,
Cristina.
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